Mundo ficciónIniciar sesiónCuando Ignacio llegó a la oficina, tuvo una oportunidad a solas con Karin, la agarró desprevenida y comenzó a besarla. La mujer complacida lo abrazó y correspondió a sus besos. Después él la soltó, ambos sonrieron.
—¿Y ese arrebato de besos? —Preguntó ella.—¿No te gustó acaso?—Por supuesto que me gustó, desearía que fueras así y todos los día






