Mundo ficciónIniciar sesiónCuando llegó al cuarto cerró la puerta, consciente que nadie la estaba observando flaqueó su talante. Dejó de fingir que era Silvia, con el rostro entristecido y sus ojos llorosos, se paró frente a la cómoda, se quitó las joyas que estaba usando ese día, los pendientes, la pulsera y el collar, dejó todo en su lugar.
Se quedó mirándose al espejo y llorando se dijo así misma
—Ya no sé







