Henrry llegó al bar, sacó la caja que llevaba en el maletero del auto, subió a la oficina y la dejó sobre una encimera.
Samuel lo vio llegar y fue donde él estaba, Henrry se había sentado a fumar un cigarrillo y se veía enojado.
—¿Qué tienes?
—Nada ¿Por qué lo preguntas?
—Te ves molesto, mejor dicho, estás molesto.
—¡Vaya que me conoces!
—Tengo tres años contigo, por supuesto que te conozco. Deberías decirme qué te sucede, de verdad estas últimas semanas te he estado notando inquieto, no estás