Capítulo quince. Hechicera
Sienna cerró los ojos al sentir el cálido aliento de Hasan rozar sus labios y sin poder evitarlo le dio completo acceso a su boca.
El cuerpo de Sienna se estremeció al sentir la lengua de Hasan, saquear su interior, tocar cada rincón de su cavidad, deleitándose en ella. Llenándola de un deseo voraz que corría por su cuerpo como pólvora hasta llegar a su centro, deseosa de explotar por el placer que sabía que solo Hasan podía darle, pues era él, el único que conocía su cuerpo.
Un sonoro gemido e