Capítulo cincuenta y cinco. Condenado
Hasan escuchó atento las palabras de Sienna, hubo momentos en los que ella hizo una larga pausa, como si necesitara valor para continuar. No podía culparla, sabía que su madre era voluntariosa, siempre lo había sabido, pero jamás imaginó que su maldad fuera tan grande.
—Hasan.
—Debí imaginar que las cosas eran así —dijo él, girándose para no ver a Sienna.
—Es difícil, cuando no puedes recordar lo que nos ha hecho durante los últimos meses —expresó Sienna, tratando de hacerlo sentir mejor.