Capítulo cincuenta y cuatro. No puedo volver
Farid no respondió ante el ataque de Zaida, por el contrario, se hizo a un lado y dejó que los representantes de cada Emirato se hicieran cargo de ella.
—No te verás libre tan fácilmente de mí, Farid —amenazó—. ¡Me has ayudado en muchas cosas, no puedes salir impune de todo esto! ¡No seré la única que pague, tú vendrás conmigo! —gritó.
—¡Llévensela! —gritó Jahir, mientras se acercaba a su primo.
Farid sabía que Jahir haría pagar a su madre, sobre todo, porque había atentado contra la vida