Capítulo cincuenta y seis. Todo un Rafiq
Callie sintió una terrible opresión en el pecho, sus manos temblaron como si fueran hojas mecidas por un bravo viento y un escalofrío recorrió su columna vertebral al tiempo que un nudo se formaba en la boca de su estómago que amenazaba con ahogarla.
—¿Callie? —llamó Scarlett a la joven—. ¿Estás bien? —preguntó al ver que ella no respondía, pero que tampoco dejaba de temblar.
—No lo sé, tengo una sensación extraña en el pecho y el estómago —susurró al borde del llanto.
Callie de repente se