La inauguración del centro fue un éxito, los medios endiosaban a Anuar, casi lo posicionaban como un santo, así que yo también era la dulce esposa benéfica que veía por los más necesitados.
Yo realmente no hacía nada más que arreglarme y sonreír en las fotografías, así que se sentía como una estafa empezando porque mi matrimonio era una farsa.
Dentro de los asistentes estaban los primeros pacientes en verse beneficiados por el nuevo programa, muchos de ellos me agradecían y no me quedaba de otr