Cuando Betty despertó, Bradley la esperaba para desayunar.
—¿Estás lista para mudarnos?
Ella sonrió, asintió.
—Iremos a ver a los abogados, para revisar la demanda de divorcio, lamento si me adelante, espero que no lo tomes a mal.
Betty se quedó pensativa.
—Está bien, quiero divorciarme, pero ¿sabes? No quiero nada, nada en lo absoluto de èl, Bradley, hay cosas que no te he dicho —dijo y tomó su mano
Bradley se angustió.
—Lo que sea, dímelo, yo voy a entenderlo.
—Tal vez esto te cambie p