Clarisse dio un paso atrás, no podía creer lo que ese hombre le pedía, pero supo que, de oponerse, no le daría dinero, ahora que ella descubrió su verdadera cara ante Bradley, estaba muy claro que ese hombre no la perdonaría.
Ella decidió aceptar.
Los ojos de Bradley aún miraban profundamente a Betty, y ella tuvo miedo de que èl estuviera decepcionado.
—Lo siento, Betty, debe ser algo demasiado duro para ti.
ÈL tomó su mano.
—Yo…
—Aun así, deberíamos ver a un doctor.
—¿Un doctor?
—Una se