Betty observaba la casa de Bradley, era la antigua casa, y no la mansión de Balmoral.
—Mañana compraremos los muebles juntos, mañana la decoraremos.
Ella le mirò con intriga.
—Entonces, es nuestro trato, ¿no?
—¿Trato?
—Casarnos, yo seré la esposa que siempre quisiste, prometeré lealtad, y apoyo, tu protección, al final es lo que una mujer busca en un matrimonio.
Èl la observó bien, ella estaba destrozada, en su voz aún percibía algo de rencor.
Bradley se acercó, acarició su rostro.
—No t