—¿Qué dices, Dennis? ¡No! —exclamó alejándose—. Tengo problemas con mi marido, estoy bien, nunca huiría, al menos que algo muy malo pasara, te agradezco tu ayuda, me conoces desde hace mucho, pero no necesito escapar.
—¡Claro que no! ¿Por qué está manipulando a mi mujer para que huya de mi lado para ir con usted? ¡¿Cuáles son las malditas intenciones que tiene con ella, Dennis Franco?! —exclamó Emerson, mirando al hombre con un gesto furioso, sus ojos eran grandes, sus pupilas ennegrecieron bri