Anya recuperó el aliento, Emerson se recostó a su lado.
Notó que ella enderezó la postura.
—Ya vete, Emerson.
Él la miró confuso.
—¿Qué?
—Vete a tu alcoba, esto terminó, solo fue mi peor error, pero no volverá a repetirse.
—¿Qué dices? —exclamó furioso, miró la sonrisa en su rostro, lo entendió todo—. ¿Así que te estás vengando de mí, pequeña Anya?
Ella se quedó quieta, le miró de reojo, y movió su cabello, que casi golpeaba la cara de Emerson, él lanzó un suspiro solo para recuperar la