—¡¿Qué demonios haces, Bianca?! Se acabó tu m*****a trampa, baja de ahí, ¿creíste que me engañarías con un hijo que no es mío? ¿Crees que así me vas a conmover? ¡Baja de ahí!
La mujer sollozaba, empujando más su cuerpo al límite del barandal.
Emerson sintió rabia, apretó sus nudillos, no podía creer que ella hiciera eso, menos que fuese capaz de lanzarse.
«Es la mujer más malvada y egoísta que conozco, no lo hará, no es ninguna tonta, no va a morir, solo quiere chantajearme para obtener de mí