—¡¿Qué dices, Bradley?! Yo… —ella se veía tan confusa que Bradley creyó que hizo mal.
—No tienes que responder ahora, Betty, puedes hacerlo después.
Ambos tuvieron que irse del hospital, pero prometieron volver.
Emerson había llegado a casa, aún estaban limpiándola, la policía se había hecho presente, y tanto èl como la empleada dieron la misma versión de los hechos, cuando quedaron conformes, se fueron de ahí.
Èl, por fin, pudo entrar a casa en torno a la madrugada, solo al hacerlo pudo esc