Abby quiso alejarlo, no era correcto que besara a un hombre que ya no era suyo, además que próximamente iba a casarse con otra.
—No, Denver, no es correcto.
Escucharon un trueno tan fuerte, que ella se estremeció y lo abrazó.
Era tarde para negarse a èl, porque el corazón de Denver estaba en llamas, no había forma en que la alejara de èl, no quería, no podía.
Sus ojos se encontraron, él acunó su rostro, volvió a besarla.
Ella quiso alejarse, pero ese beso era tan pasional, ambicioso que menguó