Abby sintió que le faltaba el aliento, todo su cuerpo moría por él, y si era sincera, quería ir a abrazarlo, a besarlo, a amarlo, pero era una locura, porque ahora, aunque quisiera hacerlo, ese hombre le pertenecía a otra.
Tragó saliva, y sus lágrimas.
—Entonces, ¿No quieres alejarte de tu hermano? ¿Le quieres mucho, Denver?
Èl sonriò.
—Emerson es el mejor hermano que la vida pudo darme, tratamos de recuperar algo del tiempo perdido, así que, cada domingo, vamos a jugar futbol al club, junto a