Anya estaba en ese departamento, en el centro de la ciudad, temblaba de miedo.
—¿Así que estabas buscándome, Emerson? ¿¿Para qué? Ahora que el fantasma de tu amor murió, ¿me quieres para tu consuelo? ¡Oh, es tan triste! —murmuró
—¿Habló, señora?
Anya negó ante Holly, quien cargaba a la pequeña, Anya decidió cargarla ella misma.
—¡Es hermosa! ¿Cómo dijo que la llamaría?
—Se llamará Sienna, adoro ese nombre, así se llamaba mi abuela.
—¿Y el papá? ¿Acaso no le dirá que tuvieron un bebé?
Anya