La empleada comenzó a gritar al ver el humo desde el jardín cuando estaba por ir a dormir.
Entró en la casa, subió la escalera, intentó abrir la puerta, pero estaba atrancada.
—¡Señor! ¡Señor Emerson! Abra la puerta, ¡Dios mío!
La mujer escuchó unas fuertes pisadas.
—¡¿Qué pasa?! ¿Dónde está Emerson?
Ella se sorprendió de volver a ver a Hank ahí.
—¡Está adentro! ¡Hay un incendio!
Hank no lo pensó, intentó abrir la puerta, y la derribó de una sola patada, al entrar, un humo denso no le dej