—¡¿Dónde estás, Ruby?!
—Si quieres volver a ver a tu hermana, debes darme mucho dinero, Emerson.
—Lo haré, estoy dispuesto a darte dinero, pero no le hagas daño a una pequeña inocente, por favor —dijo con voz suplicante.
Anya lo miraba con temor.
Ruby le dio la información de donde encontrarla.
—Te lo advierto: si llegas con la policía, lanzaré a la niña al río.
La mujer colgó.
Emerson mirò los ojos de Anya.
—¡Es una mujer loca y perversa! Voy a enviarla a prisión, te lo juro, pagará po