—¡¿Tú que, demonios, haces aquí?! —exclamó Anya furiosa de verla ahí.
Sus ojos se encontraron, Bianca desvió la mirada a Emerson que estaba realmente nervioso, ella esbozó una sonrisa.
—¿Por qué? ¿Crees que no puedo estar aquí? Como todos he pagado mi entrada.
Anya la mirò intrigada.
—Ah, ¿sì? Y cuéntanos, ¿a qué nuevo rico estás llevándote a la cama? Ya que esa es tu afición favorita.
Bianca la miró con rabia, luego esbozó una sonrisa sarcástica.
—Es un secreto, si supieras, te aseguro qu