Mandy puso comida en la mesa. Miró al hombre, tenía una sonrisa blanca en el rostro.
—Vamos, siéntate a comer, después de que casi te ahogas, deberías dar gracias a la vida, y disfrutar de un poco de comida deliciosa.
Matt se sentó a la mesa con ella.
—La gente como yo no sabemos de buena vida —dijo Matt
Mandy le miró fijamente, arrugando el gesto.
—Te aseguro una cosa: si hubieses crecido en el lugar donde lo hice yo, no hubieras aguantado ni un día.
Matt sonrió, su sonrisa era perlada, g