77° Peligro inminente.
Mauricio me abrazó por un rato muy largo y me sentí en paz entre sus brazos. Bastante en paz. Había imaginado muchísimos escenarios, principalmente donde Mauricio se enojaba conmigo, pero aquello no había sucedido.
Cuando el hombre apartó su cara de la mía, él firme me miró a los ojos, y la felicidad que había visto me armó un poquito.
—Bueno, ahora las cosas cambian por completo.
—¿A qué te refieres?
—Me retiro que oficialmente voy a tener un heredero.
Se apartó de mí, comenzó a caminar por la