138° La grieta en el círculo.
No sabía cuánto tiempo había pasado desde que nos escondimos en aquella casa del árbol.
El tiempo ahí dentro era extraño. No corría de forma normal. No había relojes, no había referencias claras. Solo el sonido de nuestras respiraciones, el crujido leve de la madera vieja y, de vez en cuando, el eco lejano del bosque.
Pero el peligro… el peligro seguía ahí.
Invisible.
Esperando.
Me arrodillé frente a Mauricio, intentando limpiar la sangre seca que tenía en la sien. No era una herida profunda, p