104° En el infierno.
El momento en que decidí ir a buscar a Mauricio supe que no había vuelta atrás. No podía ocultarlo, no podía maquillar la situación ni esperar a que se resolviera sola. Raúl venía en camino, y eso, en nuestro mundo, era una bomba a punto de estallar.
Lo encontré en la parte más interna de la bodega, revisando unos mapas extendidos sobre una mesa improvisada. Varios hombres estaban alrededor, pero bastó una mirada suya para que se dispersaran. Cuando levantó los ojos y me vio, supo que algo no e