Carolina estaba sentada en el suelo de su apartamento, abrazando sus rodillas, con la mirada perdida en la pared frente a ella. La luz tenue de una lámpara iluminaba el pequeño espacio, proyectando sombras alargadas sobre los muebles. Su pecho subía y bajaba con respiraciones agitadas, y su mente era un torbellino de pensamientos oscuros.
Axel lo había cumplido. Siempre decía que si ella no volvía con él, la haría sufrir de la peor manera posible. Y ahora, le creía rotundamente y mas cuando se