—Así es —solté, con la voz temblorosa, pero firme—. Lo sé todo, Axel.
Vi cómo sus ojos se entrecerraban, cómo su cuerpo se tensaba por completo. El silencio entre nosotros era tan denso que casi podía tocarlo.
—Incluso… —tragué saliva— incluso sospecho que esos padres que pusiste frente a mí… ni siquiera son reales. ¡Actores! ¡Eso es lo que son!
Sus pupilas se dilataron. Vi el miedo disfrazado de rabia en su rostro. Pero no me detuve.
—Darren me lo dijo todo. Tus planes absurdos, tus mentiras,