8 meses despues .
El tiempo parecía haberse detenido.
Carolina abrió lentamente los ojos, parpadeando varias veces como si intentara adaptarse a la luz suave que llenaba la habitación.
Lo primero que vio fue un techo blanco, impecable, tan claro que parecía brillar. Bajó la mirada con esfuerzo y sus ojos se encontraron con cortinas blancas que ondeaban con gracia, movidas por una brisa fresca que entraba desde una ventana abierta.
Más allá de la ventana, la vista era de ensueño. Una inme