Se iba a dar el concierto importante en la arena más grande la ciudad, el concierto los haría recaudar millones de dólares y se esperaba la presencia del alcalde. Lucia lo sabía y hasta había elegido un vestuario para ir.
Enrique se acercó a la habitación que ahora ella ocupaba, tocó aún con la puerta abierta, le sonrió de medio lado.
—¿Crees que sea conveniente ir? Mi equipo dice que sí, que lo mejor es que nos vean tomados de las manos esta noche.
Lucia alzó los hombros.
—Me da igual.
—A mí no