Cuando Lucia despertó ya Enrique estaba de pie conversando con un médico, ella se incorporó de forma rápida y se bajó de la cama. Se abrazó a ella misma tratando de sacudir la somnolencia que aún sentía.
—Su esposa despertó —dijo el médico. Ella se acercó con timidez, Enrique la abrazó a él y besó sus cabellos.
—Buenos días, dormilona, el convaleciente era yo —bromeó.
—Quedé noqueada ¿Todo bien, doctor?
—Sí, actuaron a tiempo. Todo está bien, pueden ir a casa tranquilos, enviamos a alguien a che