— Yo… lo siento — la adrenalina en su cuerpo comenzaba a ceder y el cansancio de la noche, más el tremendo susto que se había llevado Le trajeron una debilidad tan grande que tuvo que agarrarse de una de las paredes Para no caer — es que Jimena me dijo que te habían disparado, Así que salí corriendo hacia acá — Sara no miró a nadie al hablar, ni a Emiliano ni a Lara ni a nadie, se concentró en un punto fijo en la baldosa del suelo, sintiéndose estúpida. Todos habían visto el terrible desespero