El silencio siguió dentro del vehículo.Pero no fue un silencio tranquilo. Fue denso. Cargado. Como si el aire mismo se hubiera vuelto más pesado. Jeremy no dijo más nada.
Sus manos aún firmes sobre el volante.
Su mirada fija al frente. Pero algo en él. Había cambiado. Sin previo aviso. Giró el volante. El vehículo se desvió del camino principal y se detuvo en un punto apartado, donde la noche parecía más profunda, más íntima. El motor se apagó. Y en ese instante. El mundo dejó de existir. Dia