El vehículo avanzó en silencio.
La noche seguía siendo profunda.
Oscura.
Pero dentro del automóvil el aire aún estaba impregnado de ellos. De su cercanía. De su calor. De ese momento que ninguno de los dos parecía capaz de dejar atrás. Diana permanecía en silencio. Sus manos aún descansaban sobre su regazo. Pero sus dedos temblaban levemente Heremy conducía.
Su mirada fija al frente, pero su mente…
No estaba en el camino. Estaba en ella.
En el sabor de sus labios. En la forma en que su cu