En la residencia donde se encontraba Diana, el ambiente era tranquilo… pero no vacío. Había una energía distinta.
Una anticipación silenciosa.
Diana estaba sentada en el sofá, con la espalda recta, los dedos entrelazados sobre su regazo, mientras su mirada se perdía en algún punto indefinido del suelo. Su mente no dejaba de moverse.
Cada pieza. Cada posibilidad. Cada riesgo. La puerta se abrió sin previo aviso.
—Diana.
La voz de Edith rompió el silencio con naturalidad. Diana levantó la mi