El silencio entre ellos ya no era calma…
Era anticipación. Diana permanecía apoyada contra Jeremy, sintiendo el calor de su cuerpo filtrarse a través de cada capa de ropa, cada latido, cada respiración compartida. La luna seguía brillando a través de la ventana, pero ahora parecía lejana, insignificante… porque todo su mundo estaba reducido a ese instante.
A él.
Jeremy inclinó el rostro lentamente.
Sus dedos, firmes pero cuidadosos, se deslizaron desde el hombro de Diana hasta su brazo, como si