Ataque....
La madrugada llegó envuelta en una calma inquietante.
La Villa Ambrosetti descansaba bajo un cielo oscuro cubierto de nubes. La luna aparecía y desaparecía detrás de aquellas masas grises que avanzaban lentamente sobre los jardines.
Todo parecía tranquilo.
Demasiado tranquilo.
Los extensos terrenos permanecían en silencio.
Las fuentes apenas dejaban escuchar el suave sonido del agua.
Los árboles se mecían lentamente bajo el viento nocturno.
Y dentro de la residencia, la mayoría de las luces ya