FRANCIA
La mañana era inusualmente tranquila.
Después de días cargados de formalidades, de miradas calculadas y palabras medidas, el mundo parecía haberse detenido por un instante.
Pero solo en apariencia.
Porque dentro de la Mansión Fontaine…
Nada se detenía realmente.
Evans se levantó antes del amanecer.
El reloj apenas marcaba las seis cuando ya estaba completamente vestido. Su traje, oscuro y preciso, devolvía la imagen de alguien que no había dormido lo suficiente… pero que no podía permi