Cap. 61: ¡Stella, tienes que ver esto!
La alcoba era un refugio de lujo que contrastaba con la desolación que Stella sentía en su interior. Las cortinas gruesas bloqueaban casi toda la luz del día, dejando el espacio en penumbra, como si reflejara su estado de ánimo. En la inmensa cama de cuatro postes, Stella estaba sentada con las piernas cruzadas y los brazos alrededor de su pequeño vientre, su única fuente de consuelo en un día que parecía más oscuro que cualquier otro.
El nudo en su garganta apenas le dejaba respirar. Su corazó