La reunión entre las cuatro agencias de modelos más importantes de la ciudad había comenzado bajo una tensión que podía percibirse incluso antes de que todos ocuparan sus lugares alrededor de la enorme mesa de cristal. Los representantes habían llegado con carpetas, informes financieros y cifras relacionadas con las últimas campañas internacionales, pero desde los primeros minutos resultó evidente que aquella reunión no había sido convocada únicamente para intercambiar opiniones profesionales.