El apartamento de Elena Hart respiraba una tranquilidad que durante años le había parecido imposible alcanzar. La luz de la tarde atravesaba las amplias ventanas mientras Lily permanecía sentada sobre la alfombra del salón jugando con Mochy, quien corría de un lado a otro intentando atrapar una pequeña pelota de tela que la niña lanzaba entre risas. Aquellas carcajadas llenaban cada rincón del hogar y, por primera vez desde el divorcio, Elena comprendía que la felicidad podía encontrarse en mom