La tarde comenzaba a caer sobre la Residencia King cuando el vehículo que transportaba a Margaret y Vanesa cruzó lentamente el enorme portón de hierro forjado. El jardín permanecía impecablemente cuidado, las fuentes de agua reflejaban los últimos rayos del sol y varios empleados aguardaban en la entrada principal para recibirlas. Margaret descendió primero, todavía con una expresión de satisfacción imposible de ocultar. Durante todo el trayecto de regreso no había dejado de hablar sobre el mat