C-53
Habían transcurrido quince días desde que Elena abandonó Hawái y continuó el viaje que había decidido regalarse después del divorcio. Esta vez el destino la había llevado hasta Italia, un país cuya elegancia parecía respirar en cada calle, en cada edificio antiguo y en cada escaparate iluminado por la tenue luz del atardecer. Milán la recibió con el movimiento constante de sus avenidas, con el aroma del café recién molido escapando de pequeñas cafeterías y con aquella atmósfera sofisticada que d