El enorme portón de hierro de la Residencia King se abrió lentamente para permitir el ingreso del automóvil, pero, por primera vez en muchos años, aquella casa dejó de transmitirle la sensación de pertenencia que siempre había experimentado. Mientras avanzaba por el camino de piedra escoltado por los impecables jardines, comprendió que el verdadero vacío no se encontraba entre aquellas paredes, sino dentro de él. Desde que Elena abandonó la residencia, el silencio parecía perseguirlo a todas pa