C-21
La noche terminó envolviendo por completo la Residencia King. Las luces del enorme jardín iluminaban las fuentes de mármol y los rosales cuidadosamente podados, mientras el silencio propio de las mansiones demasiado grandes parecía extenderse por cada pasillo. Sebastian King cruzó la puerta principal con el saco colgado sobre el antebrazo y el nudo de la corbata ligeramente aflojado. La reunión en el club había terminado hacía más de una hora, pero las palabras de aquellos empresarios continuaba