-¡Eres un animal!
Le grité cuando por fin me dejó hablar, pero ya estábamos encerrados.
-No hagas un escándalo, nadie va a escucharte.
-¡Eres un idiota!
-Loraine...
-¡¿Qué m****a quieres?!
-¡Mmm… Mmm!
El imbécil me besó a la fuerza mientras inmovilizaba mis muñecas, sabía que lo golpearía si me dejaba las manos libres.
-Eres...
-Ya basta, Loraine, deja de hacer un drama, haces que me duela la cabeza.
-Me importa una m****a lo que te duela, déjame salir de aquí.
-No.
-¡Auxilio, ayuuuuda