Adam me besó y me rendí, por supuesto, como ya era costumbre.
¿Cómo no hacerlo?
No es que me deje impresionar con los buenos tratos de un hombre, pero a pesar de haber sido bien tratada siempre por mis exes, la verdad es que Adam me hace sentir especial, no permite que la gente me insulte y siempre intenta compensar los malos momentos que otros me hacen pasar.
Nunca nadie me había traído a su playa privada sólo para que me sintiera a gusto y creo que jamás había sonreído tanto.
A pesar de qu