Me quité la camisa y los pantalones frente a Emma, ví como sus mejillas pasaban de un rosado floral a un rojo tomate. Es tan linda.
Repasó mi cuerpo con sus hermosos ojos, yo le gustaba, no había duda, también ví que evitó mirar hacia mi amiguito.
Me di la vuelta y caminé hacia el agua.
Caminé unos metros y volví a girarme.
-Ven Emma. Entra al agua.
-Yo...
Mordió sus labios, esos que yo debería morder.
Le hice señas para que se acercara, pero permanecía dudosa en su lugar.
-Vamos