Me quité la camisa y los pantalones frente a Emma, ví como sus mejillas pasaban de un rosado floral a un rojo tomate. Es tan linda.
Repasó mi cuerpo con sus hermosos ojos, yo le gustaba, no había duda, también ví que evitó mirar hacia mi amiguito.
Me di la vuelta y caminé hacia el agua.
Caminé unos metros y volví a girarme.
-Ven Emma. Entra al agua.
-Yo...
Mordió sus labios, esos que yo debería morder.
Le hice señas para que se acercara, pero permanecía dudosa en su lugar.
-Vamos, ven. Quítate el vestido hermosa.
Salí del agua y caminé hacia ella. Tomé su mano.
-Vamos.
-Es que yo.
-Emma, te traje aquí para que disfrutes de la playa mi amor. No te limites.
-Es sólo que, no quiero que me veas.
-No lo haré, lo prometo.
-Está bien.
Miré hacia el frente para que se sintiera cómoda y se quitara el vestido, tardó un poco, pero cuando estuvo lista caminó hacia mi y tomó mi mano, me giré y le sonreí, luego caminamos hacia el agua.
Llegamos hasta donde el agua c