Mis dedos se tensaron, mi piel se erizaba, pensaba que se podía erizar la piel sólo una vez, pero la mía parecía tener un regulador y conforme Adam me tocaba o me besaba esa sensación iba en aumento.
-Emma...
Desabrochó mi brasier y lo retiró de mi cuerpo, abrí mis ojos un poco asustada y avergonzada, no obstante él me hizo sentir segura.
Me sonrió, no sólo con su boca sino con sus ojos, sus hermosos ojos azules y entonces entendí que me deseaba, nadie que no te desee te hace sentir de esa manera.
Le devolví la sonrisa y me dejé llevar.
Bajó por mi cuello llenándome de besos y caricias mientras me hablaba.
-Me encantas Emma...
-...Mmm
-Eres hermosa...
Enterré mis dedos en su espalda (los dedos porque mis uñas son cortas) mientras el bajaba hasta mis senos, se detuvo y yo me tensé.
-Relájate Emma...
-...
Observé que se había detenido a mirar mis senos, no tenía ni la más remota idea de lo que pasaba por su cabeza pero me asustaba, me asustaba que de pronto se hub