Harper llevaba una maleta a cada lado de su costado, tiraba de ellas con las manos temblorosas. Las lágrimas cubrían su rostro y un dolor punzante en el pecho le había quedado como resultado de haber entregado su amor.
Había dejado atrás, en medio de la letra enredada sus sentimientos, no solamente eran trazos temblorosos por el llanto...
Allí había aclarado que la boda debía cancelarse por completo, acto que de cierta manera le causaba tristeza.
No habría ceremonia, ni vestiduras blancas, ni