El amanecer se filtró por las pesadas cortinas de la habitación principal con una luz cálida que golpeó contra las pupilas de Harper, aquel despertar no trajo ningún tipo de alivio luego de recordar el infierno que estaba viviendo.
En aquella compleja mañana, Harper abrió los ojos sintiendo el peso de la noche anterior incrustado en los músculos del cuello.
De inmediato resopló con el pulso acelerándose por el recuerdo del chantaje por parte de Austin siendo el peor trago amargo que tenía que